Ahora, sobre el fútbol. Qué bueno que perdió México. Me da gusto y a la vez tristeza. Tristeza de ver, que tantas personas que añoran su etapa universitaria sean capaces de centrar su atención en el fútbol, cuando a la vuelta de la esquina están las elecciones. ¿Recuerdan el agenda setting? Pues bien, les dan puro atole con el dedo. Porque mientras están metidos en una pinche cantina o empedándose en su casa viendo perder a México, en Oaxaca, los maestros piden una solución al también pinche problema magisterial.
Me da gusto que México haya perdido. Mis razones:
El fútbol no me gusta. Es un pinche deporte propio de una sociedad barbarie (curiosamente los países con una historia llena de guerras y revoluciones son a los que más les gusta. Les suena la guerra contra los franceses, la Revolución y la Independencia) Pretende disfrazarse de civilidad con unas reglas todas pendejas que justifican cómo 11 gatos, se revuelcan, golpean y sudan por un balón. Es decir es un deporte feo y salvaje.
Que a varios de los que fueron la mundial los hayan estafado. Qué bueno. Gente pendeja, que no sabe planear bien su viaje. Lo más triste es que sabiendo que la pinche Federación Mexicana de Fútbol se chingó los boletos, quieren ir a apoyar a la selección y dar pie para que esa dependencia siga lucrando. Me da gusto, mil veces gusto. YO ME RÍO DE LA PENA, Y MÁS DE LA AJENA. JAJAJA.
Los “futbolistas” mexicanos son idolatrados como estrellas que, además, viven de nuestros impuestos. La gente debe entender que así como los administradores, ingenieros, arquitectos, etc, hacen lo suyo, los deportistas decidieron tomar ese camino como su profesión, es decir, lo tienen que hacer bien porque es a lo que se dedican. A nadie le hacen ningún favor jugando bien.
Los uniformes de la selección están bien feos. Cómo osan llegar a un país primer mundista con una playerita blanca, tipo Rinbros. ¿Qué de plano en sus partidos no notan cómo pueden ser explotados los colores nacionales en la vestimenta deportiva?
Los seleccionados tienen cero presencia. El mexicano tiene rasgos bastante toscos y algunos son nada agraciados (hablando de los futbolistas). A ello sumamos su look que los denigra aún más. Como director técnico de la selección mexicana, incluiría un plan de imagen. Revisaría uno a uno a los jugadores y les diría: “Tú, Kikín, te me operas esa nariz. Entiendo que te dieron un balonazo que hace que tengas una cara en la nariz, pero ya te la puedes operar, eres de lo mejorcito que tenemos y con tu imagen podríamos ser un poquito mejores”. Por su parte, a Rafael Márquez le sugeriría (sabiendo el fino lenguaje que usa Lavolpe): “Cabrón, no juegas si no te cortas esa pinche mata. Tu vieja te puso el cuerno por ese greñero espantoso y no entiendes. Córtate y rasúrate, te ves sucio”. Y así me iría con todos. De por sí tenemos el cliché del sombrerudo bajo el nopal y todavía se dan el lujo de ir a un evento internacional como totonacas recién bajados de la pirámide.
Oswaldo Sánchez.- ¿Qué pretendía? ¿Revivir a su padre? Sorpresa: no lo logró. El estúpido debió haberle dedicado “todos” los partidos a su papá, quizás así el difunto señor (q.e.p.d) les hubiera ayudado a no perder. El hombre sólo vino a hacer su show, y a cansarse. Ojalá el avión en el que viajaba se hubiera desplomado, quizás así en estos momentos estaría junto a su papá.
Se sintieron orgullosos de haber calificado con un empate: ¿Quién celebra eso? Respuesta: Los mexicanos tontos.
La gente habla en plural. “Ya ganamos” ¿Quiénes ganaron? Los que juegan. Vuelvo al punto, a eso se dedican los futbolistas. X. Es una ocupación más y los que juegan, son 11, bueno los que están en la banca tienen su mérito. El retso d ela población no forma parte de la selección.
La gente toma las calles y avenidas para celebrar. ¿Con qué derecho hacen eso? Como autoridad, aprovecharía esas conglomeraciones para probar algún arma biológica, sería bueno ver cómo a la gente se le deshace la piel o algo así. A los que van al Ángel, que afortunadamente está en reparación, les dejaría caer el pinche pilar entero, a ver si la gente vuelve luego de saber que un monumento nacional hizo caca a una bola de estúpidos. Ojalá la gente acuda a votar con ese mismo ánimo.
La gente se conglomera en el aeropuerto para recibirlos. Si fuera jugador y tuviera dignidad habría llegado por un túnel subterráneo, no podría mirar a la gente luego de no haber desempeñado adecuadamente mi trabajo, un trabajo remunerado con sus impuestos. Y ,como “aficionado”, les habría arrojado tomates, no, mejor piedras, en el rostro. Lo peor es que la gente los justifica: “Jugaron bien, pero fue el árbitro”, “Lo hicieron dignamente”, “Los otros estaban muy cabrones”. ¿Sí? No me digan, ya quiero ver lo que nos dicen en un trabajo cuando decimos: “Es que hice lo mejor que pude, pero estaba difícil” En ese momento pasas a recoger tu renuncia.
Y bueno, ahí le paro, tengo una lista interminable, y el fútbol no es nada trascendental en mi vida por lo que no veo porque debo dedicarle más líneas.
Como consejo: Practiquen el futbol. (JAJAJA)