¿Unión?... My ass

Wow! Es verdad que en esta vida hay cosas maravillosas. Terminamos la carrera y, de pronto, resulta que ahora todos se “quieren”, casi casi como hermanos. Hay que poner los pies en la tierra: para quererse solamente uno mismo. Los amigos, los verdaderos, cada uno de nosotros sabe donde están y no hay necesidad de ir gritándolo a los cuatro vientos.
Prefiero no ser falso, razón por la cual no me había animado a escribir, pues esto me da ¡SUPER WEBA! En verdad no sean falsos, al menos no tanto, y miren que se los dice alguien cuya filosofía es la hipocresía y la falsedad, como consejo no sean tan ñoños para ser falsos.
En lo personal (hago énfasis en que sólo hablo por mí), y como una de mis muy sinceras y extrovertidas opiniones; pero eso sí, jamás humilde. Creo necesario decirles que hay gente que me cae bien y gente que me caga y nunca va a dejar de cagarme. Existe gente del salón cuyo futuro me interesa, y esa gente lo sabe, así como hay gente cuyo porvenir me importa un pinche coño
La neta, no es que sea amargado, ni malo. Si en realidad fuera malo, sabiendo que mi padre es Satanás, ya habría pulverizado a todos los que me cagan. Simplemente soy realista. Ahorita todos escriben en el blog porque hace apenas un mes que salimos, muchos no tienen empleo (incluido yo) y su tiempo libre se lo dedican a añorar un ciclo más, a recuerdos que desaparecerán en cuanto comiencen a trabajar y no tengan tiempo para esta clase de actividades.
Sobre la reunión mensual. Por Dios. Nos vimos cuatro años, cinco días a la semana (en ocasiones uno que otro sábado) durante ocho horas diarias y ¿todavía quieren verse? Les recomiendo consigan una foto de cada uno de los del salón y las peguen en la cabecera de su cama o alrededor del espejo de sus respectivos espejos, quizás de ese modo ya los tendrán más cerca.
En verdad no hago esto en mal plan, pero es lo que pienso y así se los he manifestado a muchos de manera personal. Incluso, les he dicho que habrá mucha gente que me toparé en algunos años y, de no poderlos evadir, los saludaré (a algunos despectivamente). Eso sí, a los varones sólo de mano. Esa pinche actitud de “tronar” el saludito, abrazarse y golpearse la espalda para que todo mundo se entere del reencuentro, es, según Gudalupe Loaeza, una actitud machista que nada que ver con la gente bien, y, en lo particular, es de lo más desagradable pues no me gusta sentir cómo el pulmón se me remueve y casi se me sale por culpa de un “machito” que tiende a la barbarie. Pero volviendo a lo del encuentro casual entre excompañeros, lo más seguro es que les proporcionaré un teléfono falso, en el que, obviamente, jamás podrán localizarme.
Considerando la “época” tan sentimental por la que muchos atraviesan, no se lo tomen a pecho, esto es sólo una opinión, de alguien que, al igual que ustedes y con ustedes, concluyó un ciclo más de su vida, es decir, la universidad. Hoy más que nunca es necesario no ser tan aprehensivo, ya se cerró, acabó, terminó, en fin toda palabra que remita a concluir una etapa. Lo bueno de ella cada quien lo lleva consigo, no creo que sea necesario tener 30 “amigos” para saber que estudiaron la universidad, ya cada quien verá la manera en que manifiesta eso en el resto de su vida.
Los ama,
Isaac Garrido.

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